
Acabo de terminar Rayuela y un extraño sabor me impregna la boca... Contradicción. Es una novela de todos y de nadie... Me ha transmitido sentimiento, sí, pero a veces se me hacía soberanamente aburrida. Amo y odio esta 'contranovela'. Amo a La Maga, odio a Oliveira, amo cada calle de París, cada charla del club de La Serpiente y ese sentimiento de angustia, melancolía, decadencia y amor... Quizás lo que 'odio sanamente' de la novela es esa madurez intelectual, filosófica y artística de la que yo carezco. Es una novela que no la puede leer cualquiera, pues exige una base cultural consolidada. Algunas partes del argumento no acabaron por engancharme, y leía con desgana. Comencé la lectura siguiendo el orden propuesto por Cortázar, pero acabé leyéndola en el orden tradicional, ya que es muy cierto que los capítulos prescindibles son prescindibles, algunos, relleno, otros, cautivadores. Considero que es una obra que nunca se termina, sino que su lectura debe ser continuada, que se debe leer infinidad de veces para exprimirle el jugo de su esencia. Confío y espero que la próxima vez que la lea me impregne por entero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario